¿Dónde están mis datos?

El título de este post puede llevar a confusión. No vamos a hablar de la LOPD ni de la protección de la identidad digital. Vamos a hablar de algo mucho más prosaico, pero no menos importante.

Hablamos de los datos que todas las empresas almacenan en sus discos duros. Hablamos de los nombres, direcciones y teléfonos de nuestros clientes. Hablamos del histórico de facturas que hemos emitido. Hablamos de los libros de IVA soportado. Hablamos de la contabilidad de nuestra empresa. Hablamos de los listados de las facturas pendientes de cobrar y de las pendientes de pagar. Hablamos de todos las cartas comerciales que hemos enviado, de las hojas de cálculo en las que hacemos las previsiones de tesorería, de los informes anuales que presentamos a nuestros socios, de las presentaciones que hacemos a nuestros clientes potenciales, de los vídeos que hemos grabado para colgar en YouTube, etc., etc., etc.

Personalmente a mi se me pone “carne de gallina” cuando pienso en las consecuencias que tendría perder toda esta información en mi empresa. Afortunadamente en esto no usamos “cuchillos de palo” y disponemos de un doble sistema de copias, unas remotas y otras en local.

Es algo sencillo y barato, y sin embargo sigo sin entender el motivo por el cual en muchas empresas no se le da ninguna importancia al hecho de tener un buen sistema de seguridad.

Creo que el motivo puede ser una combinación de fe ciega en la tecnología y por otro lado fe, también ciega, en que a nosotros nunca nos pasará nada malo.

Este fenómeno se aplica a muchos ámbitos de nuestra vida y es uno de los motivos más importantes para que se produzcan accidentes. El pensar que a nosotros no nos puede ocurrir algo malo, nos lleva a no calcular bien los riesgos que corremos, por ejemplo al circular al 150 Km/h por una carretera de un solo carril, o a salir en invierno a la montaña con unas zapatillas playeras.

No digo que debamos estar continuamente calculando riesgos (la vida sería muy aburrida). Tan solo que consideremos las consecuencias en determinados momentos, y más cuando los afectados no somos solo nosotros. Es el caso de las copias de seguridad en una empresa. Ya lo hemos contado varias veces, pero no nos cansaremos de hacerlo: un gran número de empresas que sufren una pérdida de datos, acaban quebrando como consecuencia de ello.

El que se atreva que siga sin un sistema de copias, pero que sea consciente de que es como un trapecista que no usa red de seguridad.

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