Privacidad, confidencialidad y reconocimiento facial.

reconocimiento facialCuando empecé con las Redes Sociales, la verdad es que me tiré de cabeza a la piscina sin pensar mucho en las consecuencias que ello podría traer, pero lo cierto es que tampoco corría muchos riesgos por varios motivos:

– Mi actividad profesional (comercial) requiere la relación con el mayor número de personas posible (nunca se sabe quien será el próximo cliente).

– Mi edad (mediana), mi estado civil (casado) y mi forma de ser no hacen previsibles comportamientos “inadecuados”.

– Mis aficiones y hobbys son de lo más normal, legales y ampliamente extendidos.

Por todo esto y porque no tengo complejos a mostrarme en público, se puede decir que nunca he visto en las Redes Sociales una amenaza contra mi vida privada y además siempre he considerado que los límites siempre los pones tú.

El ejemplo clásico lo tenemos en la “prensa amarilla”. Todos conocemos casos de “famosos” que han preservado su intimidad y su vida privada y a los que los medios no han conseguido robar exclusivas. En contraposición están los que hacen de su vida un escaparate y terminan viviendo de esta exposición.

Está claro que en la actualidad y con la proliferación de smartphones con cámaras fotográficas y de vídeo en manos de personas con un “dudoso” sentido común, aumenta el peligro de ser pillado “in fraganti” en situaciones que no deseamos que sean públicas. Pero es un hecho que hagamos uso o no de las redes sociales, estas imágenes tendrán propagación. Realmente, teniendo presencia en estas redes podemos enterarnos antes de su existencia y llegar a eliminarlas más fácilmente.

Debemos ser conscientes de que nuestros datos, nuestros gustos, nuestras aficiones, nuestros intereses… están almacenados y listos para ser usados por un variado grupo de entidades, desde comerciales a gubernamentales y que en España podemos dar gracias por la existencia de la Agencia de Protección de Datos.

El nivel de paranoia y de preocupación por este hecho depende de cada uno en particular. A mi personalmente no me preocupa mucho, pero entiendo perfectamente a los que estos hechos les resulten inaceptables.

Uno de los últimos avances tecnológicos que atentan contra nuestra intimidad es el del reconocimiento facial. No es que sea ninguna novedad, pero es algo que se está popularizando y como siempre esto lo pone en la actualidad. Tanto Picasa como Facebook lo utilizan para facilitar el etiquetado de las personas que aparecen en las fotos que guardes en estos servicios, pero uno de los últimos usos que se han implementado viene de la mano de Google con la versión 4 de Android y se aplica como complemento de seguridad biométrica para sustituir a las odiosas contraseñas.

La idea es que nuestro smartphone o tablet reconozca nuestra cara y nos de acceso a su contenido.
Sin duda para muchos de los que odiamos las “contraseñas” puede ser una alternativa. Para decidir si te interesa usarla o no, en el enlace tienes un acceso para descargar una aplicación para tu Android.

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