Hay días en los que las horas pasan sin darnos cuenta, y nos vamos de la oficina con la sensación de dejar nuestras tareas incompletas o sin empezar siquiera.
Si nos paramos un momento y analizamos todo lo que hemos hecho ese día, seguramente nos encontraremos con varios momentos, varias tareas que no han sido productivas.
A continuación, dejamos algunas pautas a seguir para que nuestro rendimiento sea mayor:
– ¿Son necesarias todas las reuniones? Antes de convocar una reunión, asegúrate de que es totalmente prescindible que el tema a tratar sea en persona, si se trata sólo de comunicar algo, podemos hacerlo vía e-mail, será mucho más rápido.
– Una agenda mal llevada o la falta de esta para la organización de todas nuestras tareas, nos hará perder mucho tiempo.
– El día de antes, no te vayas a casa sin echar un vistazo a todo lo que tienes que hacer al día siguiente. Revisa todas las tareas (las más urgentes, las que necesitan de más concentración, etc.), ordénalas según tú criterio, y márcate un horario para hacerlas.
– Antes de ponernos con cada tarea, debemos plantearla. Saber cuánto tiempo vamos a necesitar, si es algo que acabar en el día o no es de urgencia, si vamos a necesitar ayuda o con qué herramientas vamos a trabajar.
– Después de cada tarea realizada, tomarnos un breve descanso nos servirá para despejar la mente y comenzar la siguiente tarea con energías renovadas.
– Evita las interrupciones. A veces es necesario hacerle saber a tus compañeros que no puedes atenderles en según qué momentos, ya que la tarea que realizamos requiere de toda nuestra atención.
– Ponte horarios para revisar tus e-mails. Parar cada 5 minutos para comprobar el correo, nos hará perder un tiempo muy valioso.
– Intenta responder a todas tus llamadas y todos tus e-mails de vez, busca un hueco en tu agenda para esta tarea.
