Obsolescencia programada

“… ¡No hay derecho, este ordenador portátil solo me ha durado tres años! ¿Como es posible?”.

Si te ves identificado con esta frase, posiblemente seas víctima de la obsolescencia programada, una práctica común en los procesos de fabricación de todos los bienes de consumo e incluso me atrevería a afirmar que en todos aquellos productos de los cuales no dependa directamente algún sistema de seguridad, como centrales nucleares o similares.

En el sector de las TIC, este fenómeno es aún más grave y sin embargo los fabricantes ni siquiera deben preocuparse por programar la obsolescencia. Esta llegará por si sola, ya que la continua evolución tecnológica hace que periódicamente debamos actualizar los sistemas operativos y aplicaciones, que normalmente tienen unas necesidades de potencia superiores, lo que implica que van a dejar obsoletos a ordenadores o periféricos que podrían funcionar sin averías unos cuantos años más. La industria del software y la del hardware han entrado en un círculo vicioso del que es imposible salir.

En este sector también se da un hecho curioso que hace que los productos que se averían no se reparen. El motivo es simplemente que un producto nuevo resulta más barato que la mano de obra necesaria para reparar el averiado. Imaginemos que tienes unos zapatos que te van de maravilla, los tienes completamente adaptados a tus pies y la piel está en perfecto estado, pero por el uso, se ha desgastado el tacón y deberías poner unas tapas. Vas al zapatero y te dice que te va a cobrar 10,00 € por el material y su trabajo. Hasta aquí todo correcto, pero ahora imagínate que camino del zapatero has visto el escaparate de una tienda en la que tienen unos zapatos como los tuyos por 5,00 €. Ya tenemos el lío montado. Lo importante de esto es que debemos ser conscientes de que el zapatero no está intentando engañarnos, es simplemente que los zapatos nuevos son demasiado baratos comparados con el trabajo que le hemos pedido hacer.

Esto mismo está ocurriendo a diario en el sector TIC. Consumibles para una impresora que son más caros que una impresora nueva, baterías para un portátil que cuestan la mitad de lo que vale un portátil nuevo, etc.

Si aún no tenéis claro de lo que estamos hablando, os recomiendo que veáis este documenta.

Comprar, tirar, comprar

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