Convergencia del mundo virtual y el real

Acabo de leer en una revista especializada del sector de la distribución informática y como parte de un artículo sobre un proveedor de plataformas para la creación de sitios de comercio electrónico, el siguiente dato :

“El 80% de los internautas acaba comprando en la tienda física”

Este dato es un poco engañoso como tal, pero lo leamos como lo leamos considero que es positivo.

La primera interpretación sería que el 20% de los internautas comprar en tiendas online. Aunque a simple vista parezca poco, lo que estamos valorando es que de cada 100 personas que buscan un producto en Internet y acaban comprándolo, 20 de ellas lo hacen en tiendas online. Teniendo en cuenta el retraso que en España llevamos con respecto a otros paises, en este momento este dato es más que aceptable.

La segunda interpretación sería que una gran mayoría de compradores termina comprando el producto en la tienda física. Pero aquí viene lo importante, esa tienda física antes ha sido seleccionada por medio de su tienda online. Es decir, los compradores están usando mayoritariamente Internet para buscar productos, contrastar sus características y funcionalidades, comparar precios y finalmente seleccionar la tienda física que más les convenga. Y hemos de tener muy claro que esta elección puede tener diversos criterios, no solo el económico.

Se puede llegar a ser seleccionado por la confianza que provoque nuestra tienda online, por el detalle en las fotografías y descripción de características con el que hayamos presentado los productos, por la cantidad de comentarios y recomendaciones positivas que contenga el producto, por la disponibilidad, por la posibilidad de atención profesional y especializada … en fin, lo que habitualmente hemos valorado en el comercio tradicional, pero esta vez partiendo de un origen digital.

Esto es lo que yo llamo convergencia entre los mundos virtual y real. Detrás de una tienda o un catálogo online, siempre habrá unos productos y unos profesionales. Detrás de un acceso a nuestra tienda siempre habrá un posible cliente (vale, puede que sea un robot) y tanto unos como otros, cada uno en nuestro lado de la linea de comunicaciones hemos de ser conscientes de ello y valorarlo como tal.

Quizás cuando los vendedores empiecen a “ver” clientes en las “visitas” a su web, empezarán a poner los medios para “convertir” esa visita en una venta.

Quizás cuando detrás de cada comercio online haya un auténtico comerciante que transpire por su piel las ganas de vender, las tiendas online se conviertan en auténticos comercios y no solo en meros escaparates.

Mientras tanto, tampoco está mal que existan estos escaparates, pero si tienes un comercio en la calle, planteate lo siguiente :

Internet te facilita tener un escaparates sin limitaciones de espacio físico. Es como si pudieses tener en tu tienda un escaparate en el que pudieses exponer toda la gama de productos que tienes para vender. La gente que pasea por la calle viendo tu escaparate son las visitas a tu web.  Tu quieres que por tu calle pase mucha gente para que vea tu escaparate, pero si eres un buen profesional en tu escaparate real seguro que estás poniendo algún tipo de reclamo para que la gente entre dentro de tu tienda. Una vez dentro, vas a ser tu el que se encargue de hacer todo lo posible para que el cliente compre tus productos.

Esta es la diferencia entre un catálogo online y un comercio online. El catálogo es un simple escaparate. El comercio es un negocio orientado a que el que mire el escaparate acabe comprando algún producto.

Ahora piensa que es lo que tu negocio necesita : un escaparate o un comercio online.

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